El próximo año, GOTEL celebra su 15 Aniversario. Como primer presidente del Grupo de Linfomas, ¿cómo ha avanzado el estudio del cáncer linfático en estos quince años?

En primer lugar tengo que puntualizar que el primer presidente de GOTEL fue el Dr. José Andrés Moreno Nogueira, por entonces Jefe de Servicio de Oncología Médica del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, aunque con mi presidencia se consolidó la situación legal del grupo.

En estos 15 años, hemos experimentado un importante desarrollo del conocimiento de los aspectos íntimos de la biología de este complejo grupo de más de 80 enfermedades. Y paralelo a este aumento de lo que sabemos sobre los linfomas, también se han desarrollado nuevos y más efectivos tratamientos y han mejorado las expectativas de curación y de supervivencia de los pacientes

¿Qué avances destacaría en esta época?

Una mejor taxonomía (diagnosticamos y clasificamos mejor todas las variedades); tenemos mejores herramientas diagnósticas (tanto para conseguir muestras de biopsia, como para procesarlas y estudiarlas); mejores técnicas de imagen –como la tecnología PET-TAC- para establecer la extensión de la enfermedad y mejores fármacos y combinaciones de ellos que consiguen mejores resultados.

En los últimos 15 años la mortalidad del linfoma Hodgkin ha descendido un 85% y la del linfoma Hodgkin un 60%. ¿Podemos decir que estamos ante una enfermedad oncológica curable?

Los linfomas, en general, son uno de los grupos de enfermedades malignas con mejores expectativas de curación entre todos los cánceres. Y ello desde hace muchos años, aunque como he comentado, el pronóstico no ha dejado de mejorar. Hay que tener en cuenta que existen más de 80 variedades de linfomas y que las posibilidades de curación son variables, aunque en conjunto, podemos decir que los linfomas de Hodgkin se curan en un 80-85 % de los casos y los linfomas no hodgkinianos tienen una supervivencia a los cinco años del 60 %, con mucho de ellos curados definitivamente.

El diagnóstico tardío es uno de los principales problemas con los que se encuentran estos pacientes, ¿qué requisitos ha de tener un buen diagnóstico inicial? ¿Cómo mejorarlo?

Aunque los linfomas no son causa de síntomas específicos de alarma, la labor más importante, a mi juicio, es la de mejorar el conocimiento social de estas enfermedades. Siempre me ha resultado curioso que todo el mundo conozca el cáncer de estómago o de páncreas (que son menos frecuentes) y casi nadie tiene una idea clara de lo que son los linfomas.

La recomendación que podemos hacer es que cuando una persona se note un bulto en alguna parte del cuerpo (en especial en cuello, axilas, ingles…) consulte inmediatamente con su médico. Y recordar que en los linfomas estos “bultos” casi nunca son dolorosos.

En este sentido, ¿cuál es el papel del oncólogo en el abordaje del cáncer linfático?

La Oncología Médica es una especialidad en cuyo currículum formativo se contemplan los linfomas. Y somos muchos los oncólogos españoles que tenemos una dedicación especial por esta patología. Puede afirmarse sin ninguna duda que la calidad de la asistencia oncológica en España es comparable a cualquier país avanzado y esto es así también en el caso de los linfomas.

¿Qué tratamientos están hoy en día a la vanguardia del tratamiento del linfoma? ¿Qué ha supuesto la llegada de la inmunoterapia?

La quimioterapia sigue siendo la columna vertebral del tratamiento en la mayoría de los casos y, en muchos de ellos, asociada a anticuerpos monoclonales. Se han mejorado todos ellos, así como el tratamiento de soporte necesario para conseguir que el tratamiento se administre sin riesgos y aprovechando su mejor eficacia.

¿Qué destacaría del trabajo que realiza GOTEL en la lucha contra el cáncer?

El trabajo de los grupos cooperativos es fundamental para asegurar tanto la formación continuada como la investigación científica independientes y de base académica en nuestro medio. En muchos casos, un solo hospital no es capaz de afrontar proyectos docentes o de investigación en solitario y aquí es donde los grupos cooperativos pueden aportar un valor añadido. Además, es importante su labor como interlocutor social y como generador de información de calidad de cara a la sociedad.

Por último, existe una necesidad de incorporar nuevos especialistas ¿cómo atraer el interés de los futuros oncólogos hacia los linfomas?

Mejorando la formación y el conocimiento que los oncólogos en formación reciben sobre los tumores hematológicos y en particular sobre los linfomas.

 

 

 

BIO

 

José Gómez Codina

Nació en Valencia y es Doctor en Medicina por la Universidad de Valencia. Se especializó en Oncología Médica y ha realizado Másters en Administración y Dirección de Servicios Sanitarios y en Bioética y Deontología. Además, es profesor asociado de Medicina en la Facultad de Medicina y Odontología de la Universidad de Valencia. Actualmente es Jefe de Sección del Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitari i Politècnic La Fe de Valencia y fue presidente de GOTEL en sus inicios.