Entrevista a Miriam Méndez, doctora adjunta en Oncología Médica del Hospital Puerta de Hierro-Majadahonda, y a la investigadora Margarita Sánchez-Beato, jefa de Grupo de Investigación en Linfoma del Servicio de Oncología Médica en el Instituto de Investigación Sanitaria Puerta de Hierro-Segovia de Arana (IDIPHISA)

“Sabemos que en algunos subgrupos ha aumentado la incidencia, pero lo positivo es que existe un mejor diagnóstico de esta patología”

  • ¿Qué les llevó a especializarse en Linfomas? ¿Qué es lo que más les interesa o apasiona de su especialidad?

Margarita Sánchez-Beato: El Linfoma es un tipo de tumor muy heterogéneo con múltiples subtipos, una característica que lo convierte en complejo a la hora de entenderlo y tratarlo. Por esta misma razón, en mi caso, su estudio resulta más interesante y llamativo. También, cuando inicié mi carrera como investigadora en Linfoma, captó mi atención el desarrollo de técnicas de estudios innovadores dirigidas a esta patología que posteriormente ayudaron a la investigación de otros tipos de tumores.

Miriam Méndez: Me especialicé en Linfoma porque es un reto tanto a la hora de diagnosticarlo como de tratarlo. En sí, esta patología necesita mucho de tu conocimiento en medicina general desde el inicio, su diagnóstico, hasta el momento de elegir el tratamiento oncológico más adecuado para el paciente. También, hay que tener en cuenta que el nivel de complejidad que posee el Linfoma se ve compensado por su buena respuesta ante una correcta elección de tratamiento. Creo que es una patología que nos permite ayudar al paciente desde un punto de vista global.

  • ¿Hacia dónde creen que deben dirigirse los esfuerzos en la investigación de Linfoma?

M. M.: La parte clínica y molecular se deberían unir para la investigación. En toda la oncología se necesita este trabajo conjunto, porque los clínicos podemos tener una visión parcial de la enfermedad y los investigadores nos ayudan a entender otros aspectos. De esta forma, podemos trabajar hacia una medicina de precisión, poseer más conocimiento de las rutas moleculares, del comportamiento celular, del microambiente tumoral… En resumen, pienso que los clínicos, además de ver enfermos que es completamente necesario, debemos trabajar junto con las personas dedicadas a la investigación.

M. S-B.: La investigación se debe dirigir a la medicina de precisión, a la medicina personalizada, es decir, identificar que fármaco o que tratamiento concreto va mejor para un paciente, de acuerdo no solo con los datos clínicos sino a las alteraciones moleculares de cada paciente que son las responsables del tumor.

También, debemos seguir investigando sobre predicción, no solo de la aparición de un tumor sino de una mayor agresividad, progresión o de una ‘no respuesta’ al tratamiento. Es decir, primero, adelantarnos a la aparición del tumor y, una vez que ya ha aparecido, a que desarrolle una mayor agresividad o una falta de respuesta.

  • ¿Cuáles creen que han sido los principales hallazgos/avances hasta el momento?

M. M.: Un gran avance ha sido la inmunoterapia en Linfoma, así como el uso de diferentes fármacos dirigidos. En concreto, todo lo que va encaminado a mejorar lo que se estaba conseguido con los esquemas de la quimioterapia clásica.

M. S-B.: Por una parte, resalto el conocimiento de las alteraciones genéticas (mejores conocimientos moleculares) que ha llevado a una mejor clasificación, a un mejor diagnóstico y, por consecuencia, a un mejor tratamiento del Linfoma. En cuanto terapias, por ejemplo, la aparición de la inmunoterapia y más recientemente, el uso de las CAR-T cells.

  • ¿Han detectado un aumento de la incidencia de estas patologías en los últimos años? ¿Ha cambiado el perfil del paciente con Linfoma?

M. M.: Sabemos que en algún subgrupo de enfermos ha aumentado la incidencia, pero creo que lo positivo es que existe un mejor diagnóstico de esta patología. Se ha insistido mucho en el diagnóstico precoz de Linfoma y la importancia de que se realice de forma rápida porque esto puede repercutir en el tratamiento que vaya a recibir y consecuentemente en su supervivencia.

  • ¿Cuáles son los principales problemas del tratamiento actual del paciente con Linfoma?

M. M.: La principal barrera en cuanto al tratamiento sería el acceso a terapias muy específicas como los CAR-T cells, ya que hoy en día no está disponible para todos los enfermos ni en todos los centros. De todas formas, pienso que el acceso a la mayoría de las terapias no es difícil y tampoco a ensayos clínicos. De hecho, el principal problema puede estar en hospitales pequeños. Por esta razón, es importante contar con centros especializados y unidades de investigación que puedan aportar más beneficios al enfermo.

  • ¿Qué nota le pondrían al tratamiento que reciben los pacientes con Linfoma en nuestro país? ¿Cuáles son las principales barreras que se encuentran para el diagnóstico? ¿Y en el tratamiento?

M. M.: Al tratamiento que reciben los pacientes españoles lo califico con una nota de ocho. La principal barrera para el diagnóstico es la demora que puede ocurrir hasta que se consigue una biopsia confirmatoria. En cuanto al tratamiento, como he comentado anteriormente, salvo terapias muy específicas, creo que no existen grandes barreras.

M. S-B.: En cuanto a barreras, diría que incluso a la hora de un diagnóstico anatomopatológico en determinados casos es necesaria una especialización de los patólogos porque el Linfoma es un tumor difícil de diagnosticar adecuadamente, no solo el diagnóstico de Linfoma en sí, sino la complejidad ya que existen más de 60 subtipos distintos. Por ello, para hacer un buen pronóstico se necesita una especialización alta tanto para el tratamiento como para las técnicas de apoyo del diagnóstico, en algunos casos complejas.

  • ¿Creen que hay suficientes especialistas para tratar la actual incidencia de estas patologías? ¿Se interesan las nuevas generaciones por los Linfomas?

M. M.: En general siempre son necesarios más especialistas, nos dirigimos hacia una medicina de precisión, cada vez más especializada, con nuevas técnicas y terapias. Por tanto, debemos de pensar en el futuro e involucrar a las nuevas generaciones, ellos deben de acostumbrarse a tratar esta patología, adquirir experiencia y aprender de los profesionales que llevan tratándola muchos años.

DESTACADOS:

“Los clínicos debemos trabajar junto con las personas dedicadas a la investigación hacia una medicina de precisión”

“Los conocimientos moleculares han llevado a una mejor clasificación, a un mejor diagnóstico y, por consecuencia, a un mejor tratamiento del Linfoma”

“Es importante contar con centros especializados y unidades de investigación que puedan aportar más beneficios al enfermo”

DATOS CURRÍCULUM

Miriam Méndez

Nací en: Asturias

Me formé en: la Universidad de Navarra e hice la residencia en el Hospital Universitario Puerta del Hierro.

Trabajo desde: el año 2008 como adjunta en Oncología del Hospital Universitario Puerta de Hierro de Majadahonda

Margarita Sánchez-Beato

Nací en: Toledo

Me formé en: primero en la Universidad de Castilla – La Mancha donde cursé los primeros años de Ciencias Químicas y seguí mis estudios de la especialidad de Bioquímica y Biología Molecular en la Universidad Complutense de Madrid. Luego hice el doctorado sobre patología molecular del Linfoma en el Hospital Virgen de la Salud de Toledo. Posteriormente, estuve trabajando durante 12 años en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO)

Trabajo desde: el año 2012 como jefa de Grupo de Investigación en Linfoma del Servicio de Oncología Médica en el Instituto de Investigación Sanitaria Puerta de Hierro-Segovia de Arana (IDIPHISA)